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Sábado, Agosto 08, 2020

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Por Dra. María Alejandra Rodríguez Zía30 de Julio

El cigarrillo destruye la vitamina C

“Cuando fumo me estreso, cuando me estreso me oxido y cuando me oxido me inflamo”

Fumar extingue la vitamina C del cuerpo, cada pitada produce tantos radicales libres que no queda vitamina C en el cuerpo. La poca que tenía va a neutralizar los radicales libres. Es así que cuando me estreso, se me disminuye la vitamina C y me oxido.

Los radicales libres se forman en muchos procesos del cuerpo, por ejemplo por el metabolismo o por el sistema inmune para atacar virus y bacterias. Sin embargo, existen factores ambientales -contaminación, cigarrillo, mala alimentación- que aumenta la dosis de radicales libres que hay en nuestro cuerpo. El cuerpo maneja los radicales libres que se producen de forma natural, pero si la producción de los mismos es excesiva, se producen daños en el cuerpo.

¿Qué es el escorbuto? Se trata de una enfermedad que resulta del consumo insuficiente de vitamina C. Esta vitamina es necesaria para proteger nuestro organismo de infecciones y agentes patógenos, entre otras funciones. La vitamina C mejora la absorción del hierro presente en los alimentos de origen vegetal, y contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunitario para proteger al cuerpo contra las enfermedades. Conocida como ácido ascórbico, es un nutriente hidrosoluble, es decir que se disuelve en agua. Su función es aumentar la producción de anticuerpos y preservarnos frente a la oxidación. De esta manera, mejora la respuesta inmunológica del organismo ante infecciones y ataques de agentes patógenos. Además, es esencial para que nuestro cuerpo pueda fabricar colágeno, una proteína presente en casi todos los tejidos y necesaria para la cicatrización de las heridas.

 

Estrés oxidativo

Se sabe que en personas que han fumado mucho tiempo, hay un riesgo aumentado de padecer de cáncer, enfermedades cardiovasculares, y otras enfermedades crónicas. Esto se debe al efecto nocivo de algunas sustancias químicas oxidantes, que provocan alteraciones del funcionamiento celular. El alto contenido de oxidantes en el humo del tabaco explica las bajas cantidades de antioxidantes, y el daño oxidativo que se observa con tanta frecuencia en personas que fuman.

El estrés oxidativo, al que todas las personas estamos sometidos en las ciudades por respirar el humo de los colectivos y de los autos, implica un consumo muy grande de vitamina C. Y, asociado al tabaquismo, hace que suframos de un escorbuto subclínico. Es decir, que no tiene manifestaciones clínica evidentes. En el fumador, como en todos aquellos que se exponen a una contaminación ambiental, el sistema antioxidante (denominado sistema antioxidante endógeno), se pone a prueba y trabaja al máximo.

 

Síntomas ocultos

El escorbuto, generará el agotamiento de nuestro sistema antioxidante, haciendo que las personas fumadoras, por ejemplo, tengan un envejecimiento más rápido. Esto se hace visible en la piel de un fumador, a la medida que van pasando los años. No es lo mismo una persona que nunca fumó a una que sí lo hizo, porque en esta última su colágeno no se pudo resintetizar para regenerar los tejidos.

A través de la piel de un fumador, podemos ver mayor fragilidad capilar y la tendencia sutil a las hemorragias.

También son comunes las infecciones respiratorias, sobre todo a nivel bronquial. Esto sucede no solo por la carencia de vitamina C, sino porque además los cilios de su aparato respiratorio (encargados de extraer microbios y otros residuos), se paralizan por el tabaco y no provocan la limpieza nocturna habitual del árbol respiratorio, hecho que se produce mientras reposamos. Ante esta parálisis de los cilios, a la mañana el fumador se ahoga en sus propias secreciones, y tiene la tos típica.

 

Carencia e ingesta recomendada

Toda persona fumadora debe conocer los riesgos a los que se expone, y la carencia gigante que tiene de vitamina C. Por lo tanto, ante la imposibilidad de dejar de fumar, como mínimo debe ingerir vitamina C tres veces en el día. No hay ningún riesgo en el consumo de vitamina C. El único peligro es que se elimine de nuestro cuerpo, pero no que se acumule.

Se estima que el 100% de la población que vive en las ciudades, tiene carencias de vitamina C. Esto sucede porque no la consumen a través los alimentos, o porque la contaminación ambiental la disminuye, más aún en el caso de los fumadores.

La ingesta diaria recomendada de vitamina C es de 75 mg para la mujer, y 90 mg para el hombre. Otros primates que, como los humanos, no producen vitamina C, consumen entre 2000 y 8000 mg al día. Este hecho constituye la base para diversos replanteamientos sobre las cantidades recomendadas actuales, que algunos autores aumentan hasta los 110 mg diarios.

Una naranja aporta por término medio 53 mg de vitamina C (40 - 80 mg por 100 g). Una ingesta de menos de 10 mg al día puede provocar escorbuto. Pero la dosis recomendada diaria no alcanza para combatir el tabaco ni la contaminación ambiental. Hay que recordar que los fumadores necesitan más vitamina C, porque la nicotina y los metales pesados del cigarrillo reducen la cantidad de esta vitamina en el organismo.

El escorbuto puede prevenirse con una dieta que incluya ciertos cítricos como naranjas o limones. Otras fuentes ricas de vitamina C son kiwis, frutillas, sandías, mangos, miel y algunas verduras, como ajíes, espinacas, pimentón dulce, aceitunas, brócolis, tomates, coliflores y repollos.

 

Columnista Invitada - Dra. María Alejandra Rodríguez Zia MN 70.787
Médica Clínica UBA / Endocrinología UBA
https://www.instagram.com/medicinaorthomolecular/?hl=es-la

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  • 02-08-2020 Ada Giménez

    Actualidad en la información. Muchas gracias

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